viernes, 17 de junio de 2016

EL CIUDAD DE LOS SUEÑOS. (Parte 1)




Me llamo Salvador. Hasta hace poco no era más que la triste imitación de un ser monstruoso. Mi altura y peso formaban un conjunto de carne a primera vista normal, a segunda, llena de heridas. Mis ojos lucían una desesperación negra. En mis brazos se abrían paso unas manos grotescas que marcarían mi existencia. Déjame que te cuente de donde viene mi dolor y de donde mi dicha posterior.


“La Ciudad de la Inocencia”

Cuando era pequeño todos cuantos residían en la ciudad de la inocencia me llamaban bicho o mullido. Afortunadamente cuando eres tan pequeño, el no saber te hace fuerte sin querer, aceptas todas las piedras que te lanzan porque no te crean rasguños. No obstante, es algo aparente, en realidad las heridas son guardadas en el corazón y preservadas la mente, tarde o temprano surgen.
Yo no terminaba de ver en que me diferenciaba de los demás. No es que no advirtiese mis dedos torcidos y contraídos en una mueca de terror, es simplemente que no creía que esta fuese causa suficiente para humillarme del modo en que lo hacían. Al niño tartamudo nunca le dijeron nada, ni tampoco a otro que siempre andaba rascándose la cabeza por ser nido de piojos. El hecho de que no tomase muy en serio sus insultos y amenazas de mis compañeros hizo que me odiasen más. A menudo me gritaban:

miércoles, 30 de enero de 2013

LUIS Y LUISA



Luis y luisa caminan de la mano con paso adagio por las calles de Madrid. Su melodía tan solo se interrumpe por la mirada dedicada de Luis y el rubor de mejillas de Luisa.
Llevan unidos cinco años. De estos, dos, bajo el mismo techo. Cuando un 17 de agosto se cruzaron por primera vez, el amor se reveló en el cristal del compañero, y desde entonces hasta hoy.
Luis y Luisa viven en el piso de la hermana de Luis, Rosa. Todas las mañanas las chicas se hacen cargo del desayuno. Preparan zumo natural de zanahoria y naranja, café y tostadas (tortitas, si es domingo). De cuando en cuando y sin querer Luisa se equivoca. Rosa tiende a quitar importancia al fallo y hace de este algo divertido. Mientras las chicas ríen, Luis saca de paseo al perro, Dogui, un teckel al que consideran su primer "bebe". Rosa les prometió hace un año que buscaría un "hermanito" para Dogui. La pareja irradiaba felicidad ante la noticia ya que Luisa tiene ligadas las trompas de Falopio y no puede tener hijos. Rosa está embarazada por inseminación artificial. Cuando el pequeño nazca se encontrará con tres padres en lugar de uno.

sábado, 15 de diciembre de 2012

GHOST

 
Beso.
- Creo que estamos bien juntos, ¿verdad?
- No sé.
- Sí, quiero decir, somos felices, disfrutamos de todo mucho más. Creo que el lazo que nos une es fuerte…
Silencio
- Siempre pienso en ti.
Silencio
- ¿Qué pasa? ¿No dices nada?
- Es que…Sí, cuando estoy contigo, estoy feliz…Pero cuando no estas…Cuando no estas… No sé como decirlo…
- Sólo dilo
- Cuando no estas, yo nunca pienso en ti.
Silencio.
Ella sonríe.
-¿Y como ibas a hacerlo? Cuando no estoy contigo, no existo.
Él cierra un segundo los ojos y en ese parpadeo ella desaparece y él la olvida de nuevo.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

EL CUENTO DE LA CASCADA



Caminan los alumnos a su alrededor. Corren, gritan, charlan. “Cosas de la edad”, medita don Julián  mientras aguza el oído con la intención de escuchar conversaciones que huelen a melancolía. Historias que hablan sobre el primer beso o la primera borrachera. Esas primeras veces  que jamás podrán ser repetidas ni borradas del corazón.
Apenas tres, cuatro pasos por delante del profesor,  Marcos parece preocupado.
- No sé qué hacer. Mis padres quieren mandarme a una escuela en el extranjero. Dicen que así aprendo inglés.
-  Pero ¿y nosotros?-  Pregunta un chico rechoncho amigo desde hace años.
- Eso les he dicho. Aquí está mi vida. Mis amigos, mi familia, mi banda de Rock, mi novia… ¿Qué hago yo con unos ingleses estirados  y con el puto clima que tienen?

miércoles, 5 de diciembre de 2012

EL DESEO DE KISHIMOTO



 Un oscuro infinito salpicado de intensas luces condensadas en puntos precisos, diminutos e innumerables, entre ellos, una con una belleza inmensa, una, cuyo calor y luz permitieron la existencia de la vida terrestre siglos atrás.  Bajo su hegemonía el viento suave baila entre rojos y verdes intentando escapar de la materia, en ese esfuerzo algunas hojas son arrancadas de su madre para caer en una superficie transparente y fría habitada por seres de colores. Uno de los rayos enfoca a nuestro protagonista, Kishimoto.
Kishimoto quiere sentirse como ese viento que solo desea ser libre, como esos árboles robustos y frondosos cuyas ramas ondulan el cielo, como esas hojas que caen delicadamente sobre el agua; como el agua, tranquila pero impredecible.
Pero Kishimoto no puede caminar desde los doce años, cuando un accidente de coche inutilizó sus piernas.