Michael Turner
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domingo, 22 de diciembre de 2019

LAS MUJERES DE MARCOS


La sala está llena de gente, varios familiares, muchos amigos. Al fondo, hay una enorme cristalera, al otro lado de esta, coronas y ramos hechos con crisantemos, gladiolos y claveles rodean un ataúd abierto de madera maciza. Hoy es el funeral de Marcos Román, un hombre de cuarenta y dos años que se ha suicidado con pastillas y alcohol.  Su rostro esta relajado, el maquillador ha hecho un gran trabajo, como dirán algunos presentes  “parece muy sereno”, palabras necesarias, palabras que templan y alivian el miedo del vivo a la muerte,  él que sobrevive necesita ver a su ser amado en paz, creer que él que se fue está bien.
Frente al cuerpo sin vida una mujer llora. Con cierto nerviosismo arruga con una de las manos el vestido rosa palo que lleva,  un color inusual para un funeral y sin embargo, no es discordante por ser la tonalidad “más triste” dentro de la gama del rosa así como por la elegancia con que lo lleva.  Su sonrojado rostro  inspira serenidad  a pesar de la pena que acompaña su intensa mirada.
A su lado se coloca otra mujer más baja y bastante delgada, a diferencia de la anterior  su piel es pálida, su mirada esta perdida, tiene las uñas destrozadas y su vestido, aunque negro como dicta la norma, está desgastado.  Dirige la vista hacía la otra:

domingo, 19 de junio de 2016

PERFECCION

  
Es de noche. Entre el oxigeno ardiente palio mi sed con una copa de vino tinto.
Me encuentro en un local cualquiera con un hombre cualquiera. Lo que me ha llevado a su compañía es el sincero intento de ser educada con las personas que ponen interés en conocerme. Lamentablemente al poco de saludarle me arrepiento de la decisión tomada.
Aunque trato de extraer una nota de color de esta insípida cita, me es imposible, a los pocos minutos regreso a mi desilusión inicial. No hay nada en esta persona que produzca en mi emoción alguna. En el deseo de evadirme opto por divagar realizando un monólogo sobre el instinto y la coherencia y de cómo la inteligencia destruye la lógica de la naturaleza.
Él (no recuerdo su nombre, pero, ¿acaso importa?) en una actitud que procura ser misteriosa sin conseguirlo, afirma en un tono más bajo del que suele ser habitual: “Cierto, si no nos negásemos nuestros instintos y nos dejásemos llevar por ellos ahora tu y yo estaríamos en la cama”
“Si me dejase llevar por mis instintos te partiría los dientes de un bofetón”-Pienso furiosa, no obstante me limito a un serio y distante “no conoces mis instintos”. El finge no escucharme y me dirige una sonrisa bobalicona.

sábado, 18 de junio de 2016

LA CIUDAD DE LOS SUEÑOS (Parte 3)


La prueba

Caminando llegué a una casona en mitad de una pequeña explanada. Apoyada en la pared había una silla de mimbre ocupada por un hombre anciano. Estaba leyendo un libro, pasaba las hojas lentamente acudiendo al antiguo gesto de mojar el dedo con saliva para que la hoja se quedase pegada a la yema facilitando el trabajo. Al cabo de un rato alzó la vista:
-                       Hola joven, ¿te has perdido?
Con las ropas que vestía no sé cómo no salió corriendo, por no hablar del hedor que despedía, llevaba 4 días yendo a marchas forzadas, nada de baños, nada de dormir más de cinco horas, llevaba fuera de casa casi un año, necesitaba estar cerca, llegar….
-                       Eso creo, no estoy seguro, busco la ciudad de los Sueños.
El hombre atuso unas barbas que no recordaba haber visto momentos antes.
-                       Vas por buen lugar. De hecho se podría decir que estas a un paso, si es que tu sueño es autentico. Llevas varios cuadros ahí- Dijo señalando la mochila.- Déjamelos.
-                       -¿Cuadros? En realidad son pequeños, a penas ocupan medio folio, no sé si pueden ser llamados cuadros,  suena…profesional.

viernes, 17 de junio de 2016

LA CIUDAD DE LOS SUEÑOS (Parte 2)


Caminando por el sendero de la Esperanza

Me instalé en un pueblo a las afueras de mi país natal, necesitaba un descanso y tuve la suerte de que una mujer mayor me ofreció trabajo en su bodega/viñedo:”La gente no siempre sentirá pena por ti, y aunque así fuera, ¿dependerás siempre de los demás? ¿Del odio o lástima que sientan hacia ti?”
Y tras aquellas sabias palabras me puso a machacar uvas.
De esta manera viví durante algo más de seis meses. Cuando no tenía que pisar uvas intentaba educar mis manos para que pudiesen coger un lápiz. Me fue imposible. Por más que forzaba la curvatura de mis falanges no conseguía el progreso deseado.
¿Por qué no podía pintar? Ponía todas mis fuerzas en ello, ¿por qué no?
La rabia se hizo mi dueño. Había considerado locos a los demás por decir que los sueños eran imposibles, debía rectificar, el loco era yo, cuándo me atreví a creer que un ser deforme como yo poseería un don tan increíble incluso cuando carecía de los instrumentos para llevarlo a cabo.
En ese estado que precedía la depresión pero que mostraba abiertamente la apatía hacia el mundo fue cuando mi jefa habló conmigo durante una de las cenas:

EL CIUDAD DE LOS SUEÑOS. (Parte 1)




Me llamo Salvador. Hasta hace poco no era más que la triste imitación de un ser monstruoso. Mi altura y peso formaban un conjunto de carne a primera vista normal, a segunda, llena de heridas. Mis ojos lucían una desesperación negra. En mis brazos se abrían paso unas manos grotescas que marcarían mi existencia. Déjame que te cuente de donde viene mi dolor y de donde mi dicha posterior.


“La Ciudad de la Inocencia”

Cuando era pequeño todos cuantos residían en la ciudad de la inocencia me llamaban bicho o mullido. Afortunadamente cuando eres tan pequeño, el no saber te hace fuerte sin querer, aceptas todas las piedras que te lanzan porque no te crean rasguños. No obstante, es algo aparente, en realidad las heridas son guardadas en el corazón y preservadas la mente, tarde o temprano surgen.
Yo no terminaba de ver en que me diferenciaba de los demás. No es que no advirtiese mis dedos torcidos y contraídos en una mueca de terror, es simplemente que no creía que esta fuese causa suficiente para humillarme del modo en que lo hacían. Al niño tartamudo nunca le dijeron nada, ni tampoco a otro que siempre andaba rascándose la cabeza por ser nido de piojos. El hecho de que no tomase muy en serio sus insultos y amenazas de mis compañeros hizo que me odiasen más. A menudo me gritaban:

miércoles, 28 de noviembre de 2012

MI AMOR



Fuego, lava, rocas, sangre, abismo.
Unos dedos agrietados con las uñas rotas sujetan como pueden un cuerpo magullado y maltrecho a punto de caer al vacío. Bajo los pies cientos de almas alzan su voz por encima del terror que cubre la piel, ecos sordos aúllan el fin, miles de brazos tratan de aferrarse a la carne con el único pretexto de desmenuzar las entrañas, de eliminar el  aliento.
Tras una columna se esconde ella, el amor en estado puro. Contempla la escena con el agua arañando sus ojos. Las piedras caen en torno a  su figura. El agua emula cataratas, resbala por las rocas de sus pómulos. Quizá no vuelva a disfrutar de su extraña belleza, quizás al cerrarse el corazón olvide su esencia y con ella se desvanezcan las formas hasta reducirse todo a un borroso silencio.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

LOS OJOS DE GALATEA




 Prestad atención a la leyenda que de voz en voz ha corrido hasta el día de hoy, pues en ella descubriréis los conocimientos que del amor tenían nuestros sabios ancestros. Dice así:
Cabellos negros como el azabache. Ojos color esmeralda. Tez tan blanca como pura. Cuerpo frágil con las proporciones deseadas. De pensamiento inteligente. Poseedora de una dulzura comparable a la de la miel. Más hermosa que una flor de lis.  A primera vista y en un conocimiento posterior, la joven Galatea sería descrita en estos términos. No habría error.
El joven que se enamoró de ella, y que la hacía gozar de la pasión y la fuerza del amor así lo había percibido. Todo en ella parecía alcanzar la perfección. Todo en ella era digno de amar. Todo, pero sobre “todo”…

jueves, 24 de mayo de 2012

Yo era un niño bueno y amable y dulce...


En mis fiestas de cumpleaños, Ellos.
En las Navidades, Ellos.
En las vacaciones de verano, Ellos.

Ha sido así desde que recuerdo. Cuando era niño creía que era todo azul y hermoso y brillante; soñaba con meterlos en una burbuja y hacerlos volar lejos, muy lejos de mí. Pero las burbujas son frágiles y se rompen con facilidad, era una fantasía, un pensamiento hecho sin reflexionar, una idea infantil sin peso alguno.
Yo era un niño bueno y amable y dulce y estaba cansado de las borracheras de papá y de los gritos de mamá y de los lloros de mis hermanos y de las patadas que me propinaba cada uno de ellos cuando necesitaba desquitarse.
Cuando estaba solo era feliz.

lunes, 19 de julio de 2010

Tiempo

"El que piensa en la muerte está ya muerto a medias." Heinrich Heine



Una epidemia devoró el país. Primero murió el padre, después le tocó el turno a la madre. Enrique presenció, sin quererlo, como la mujer de la guadaña los arrastraba a las puertas del más allá. El terror que el esqueleto suscitó en el corazón de Enrique fue tan exagerado que este decidió encerrarse en casa para siempre. Eran otros tiempos, tiempos difíciles, cada uno sobrevivía como podía, nadie juzgaba si un niño necesitaba de personas mayores; los hombres se forjaban antes de contar quince años, el concepto “infancia” no había sido inventado aún. Libre de la beatería social, Enrique tapó como pudo las ventanas, cerró a cal y canto la puerta e hizo un pequeña abertura por donde Matilda, su vecina y lo más cercano que tuvo a una madre, le traía alimentos, velas (pues la luz que entraba en su morada era inexistente) y una pequeña conversación. El resto del tiempo la pequeña abertura permanecía cerrada. “Jamás entrará la muerte pues no tendrá por donde” Repetía el infante una y otra vez.

jueves, 11 de marzo de 2010

Abel y Caín

(Pintura de Bartolomeo Manfredi)

Dios reunió las almas de Abel y Caín antes de que naciesen. Ante ambos explicó que el ser humano requiere de información, que aprende cosas a través de experiencias que les suceden a sus semejantes y a sí mismos. Les contó que ellos tenían una misión importante en el mundo, pues habían sido elegidos para representar las ideas de Bien y Mal. Para que las personas que viviesen entendieran las consecuencias de ir en un camino o en otro, necesitaban de un ejemplo.
Como Caín y Abel nada sabían del bien y el mal, Dios decidió mostrárselo.
En el lugar en el que se hallaban les dijo que comenzaran a caminar el uno en dirección contraria al otro, al cumplir ciento cincuenta pasos se encontrarían de frente; para ese entonces cada uno debería tener su respuesta preparada. En cada paso que diesen avanzarían en la posible historia de la humanidad, observarían momentos de paz y momentos de guerra, instantes de amor e instantes de odio, aprenderían a través de la observación que es el dolor, la satisfacción y como de alguna manera todo se englobaba en las ideas de Bien y Mal.
A su señal. Los hermanos comenzaron a caminar.
En su paso diez, Abel vio como una madre daba el último pedazo de pan que quedaba a su hijo.
En su paso treinta, Caín observó como un hombre mataba a otro para conseguir sus ropas.
En su paso setenta y dos, Abel se encontró en medio de una guerra donde todos se mataban entre sí, a lo lejos una niña intentaba huir de la muerte.
En su paso ciento dos, Caín vio como unos jóvenes cuidaban de hombres desnutridos, cubiertos de moscas.
En su paso ciento cuarenta y nueve, Abel disfrutó de una familia que compartía el tiempo hablando.

miércoles, 17 de febrero de 2010

Yo, Dios

"Hay tres maneras de adquirir sabiduría: primero, por la reflexión, que es la más noble; segundo, por imitación, que es la más sencilla; y tercero, por la experiencia, que es la más amarga." (Confucio)


El hombre lo quería todo. Fabricó decenas de armas y partió a conquistar un mundo que según él le pertenecía. Con miles de flechas incendiarias con puntas fireboxhead (aunque entonces no tenían aún nombre), alquitrán hirviendo, espadas de todo tipo, hachas arrojadizas, dagas, mazas y lanzas, el hombre arrasó cuanto tuvo a su alcance. Sometió a sus iguales y a las bestias. Desde el mosquito hasta el dragón, todas las especies le pertenecieron. Con su afilada espada cortó cuanto le hacía sombra, daba igual si la víctima era un árbol, un jabalí o un niño. “Nadie tapará un milímetro del cielo que me pertenece”. Cuando Este, Oeste y Sur fueron suyos se hizo llamar “Dios”. Su pretensión era poseer todas las tierras que su ojo descubriese.
Eran años de leyendas, y la velocidad con la que se forjaban a partir de rumores era asombrosa. “Dios” se convirtió en un hombre poderoso al que se debía temer y obedecer. Sin embargo su leyenda no era la única que corría de boca en boca.
A medida que el hombre envejecía el miedo a su alrededor disminuía. “Dios” Observando el cambio mandó llamar a uno de sus esclavos:
- “¿Que sucede donde está tu miedo? ¿Por qué no me temes?”-
- “Le temo, señor. Es solo que no le temeré por mucho más tiempo.”-
- “¿Y eso a que se debe?”-
- “Lo dice la leyenda, su reinado está llegando a su fin.”-
- “¡Cuéntame esa estúpida habladuría a la que llamas leyenda!”-

martes, 9 de febrero de 2010

La duda de Ernesto



Hace tiempo vi pasar a un ser que atrajo mi atención de tal modo que el cielo y las estrellas me parecían insignificantes a su lado.
No era alto, ni bajo. No era gordo, ni delgado. Se mostraba rubio en un momento y moreno en otro. Alegre en el día y triste en la noche… O quizá fuese al contrario...
Concebí un traje azul, luego trocó a rojo y finalmente cambió hasta ser negro, supuse un error de mi cansada vista....
¿Y su forma de andar?, ¡sublime! Nadie sentía su presencia mas todos se emborrachaban de su elegancia. Solitario caminaba, mientras con agudeza parecía grabar en su mente una melodía que sólo él sabía tararear. Al verle pasar una y otra vez, mi atracción hacia aquel creció.
Una tarde conseguí entablar conversación.
Su voz, que al principio me era indiferente, fue adquiriendo un toque de sequedad; su vestimenta oscureció… Repentinamente en su carne observé penetrar enormes piojos. Comenzó a desprender un espantoso hedor.
A pesar de tan escalofriante visión me armé de valor y me atreví a balbucir mi pregunta: