Me
instalé en un pueblo a las afueras de mi país natal, necesitaba un descanso y
tuve la suerte de que una mujer mayor me ofreció trabajo en su bodega/viñedo:”La
gente no siempre sentirá pena por ti, y aunque así fuera, ¿dependerás siempre
de los demás? ¿Del odio o lástima que sientan hacia ti?”
Y
tras aquellas sabias palabras me puso a machacar uvas.
De
esta manera viví durante algo más de seis meses. Cuando no tenía que pisar uvas
intentaba educar mis manos para que pudiesen coger un lápiz. Me fue imposible.
Por más que forzaba la curvatura de mis falanges no conseguía el progreso
deseado.
¿Por
qué no podía pintar? Ponía todas mis fuerzas en ello, ¿por qué no?
La
rabia se hizo mi dueño. Había considerado locos a los demás por decir que los
sueños eran imposibles, debía rectificar, el loco era yo, cuándo me atreví a
creer que un ser deforme como yo poseería un don tan increíble incluso cuando carecía
de los instrumentos para llevarlo a cabo.
En
ese estado que precedía la depresión pero que mostraba abiertamente la apatía
hacia el mundo fue cuando mi jefa habló conmigo durante una de las cenas:
-
Hace
un par de días que no te veo dibujar ¿Te encuentras bien?
-
Perfectamente.
-
¿Entonces?-
Preguntó la mujer mientras me acercaba un trozo de pan a la boca
-
No
puedo pintar.
-
¿No
puedes o no lo has intentado?
-
No
juegue con el vocabulario, no puedo y punto.
-
Je,
je- Sonrió débilmente- No juego con nada, no tengo edad para ello. Cuando mi
marido murió pensé “jamás podre continuar yo sola”, me faltaba fuerza, valor,
coraje… llámalo como desees. Afortunadamente, la vida me empujó a ello, mi
situación no me permitía tener miedos, si no trabajaba duramente me quitarían
las tierras, no tendría dinero y, por extensión, no podría comer. Ahora resulta
lógico pensar que el camino era levantarme y enfrentarme cada mañana con esas
tierras de las que nada sabía, derramar sudor sobre la tierra de la que nacería
la vid. Pero entonces un manto cubría cualquier posible camino, sólo pensaba en
mi marido, en la separación, en lo que le necesitaba... pero mira, hoy puedo
permitirme pagar la maquinaria y el trabajo de mis empleados, tengo mi propia
marca de vino…- Cesó un instante su monólogo para sorber una cucharada de la
sopa de ajo que tenía en el plato, prosiguió- Tras lo múltiple se esconde lo q
es uno- Me lanzó una mirada cargada de intención- Tras el bosque, el árbol,
tras la sociedad el individuo, tras la locura de todos, la locura de uno.
-
¿Cómo
dice?
-
Tu
problema es que has creído lo que los demás querían que creyeses. Te hicieron
pensar que eres un ser limitado. Todos ellos estaban locos y al ver la
dificultad te has contagiado de su locura.
-
Tiene
lógica- Medité en voz alta - En cierto modo tiene lógica.
-
¿Un
poco de vino?
-
Sí,
por favor- La mujer sirvió un poco de vino tinto en una copa y se lo ofreció a
mis labios Es usted muy buena conmigo- Agradecí.
-
Oh,
bueno, eres buen trabajador, aunque algo gruñón eres buena persona y, supongo
que echo de menos encargarme de alguien- La anciana suspiró- No obstante, no veo
adecuado que te quedes en un lugar como este, tan cerca de tu país no
alcanzarás tus sueños- La mujer se levantó, abrió las cortinas y con un dedo
señaló un camino- Ese es el sendero de la esperanza, él te guiará a un lugar más
acorde para ti: La ciudad de los sueños
-
La
ciudad de los sueños- Repetí lentamente- No sabía que existiese un sitio así,
debe ser bonito…
-
Lo
es, no lo dudes, por supuesto es cien, mil veces más pequeño que el lugar del
que procedes, pero es normal, las personas tienden a optar por la seguridad y
dejan de lado los sueños y deseos….Hay pocas personas que decidan llevarlos a
cabo, de ahí que el espacio sea mucho menor, pero te aseguro que vale la pena
conocerlo.
-
Usted…-dude-
¿Ha estado?
-
No,
yo preferí quedarme aquí cerca de la tumba de mi marido. Pero muchos han pasado
contándome historias acerca de ella. Y ahora levántate o no podré ponerte el
pijama.
-
Sí,
sí. Me levante- Mañana me iré… Si a usted no le molesta.
-
Es
tu vida, lo que yo piense no ha de importarte, pero si quieres mi opinión, tu
decisión es acertada. Decide siempre tu camino, que los demás no se interpongan
en él.
De
esta manera acabamos nuestra conversación. A la mañana siguiente me fui. Antes
de dejar atrás mi pasado aquella mujer colocó dinero en mi mochila (ella me
había ayudado a poner un pequeño y sencillo sistema para poder abrir y cerrar ésta
sin mucho esfuerzo)
-
Es
lo que te debo, y un poco más, por si
acaso.
Quería
agradecerle aún sabiendo que las palabras se quedaban cortas pues ella en seis
meses me había dado lo que ni mi familia ni mis compañeros habían podido darme
durante más de veinte años.
El
sendero resultó precioso. Estaba rodeado por un inmenso jardín cubierto de saxífragas
a un lado y de asfódelos al otro. Pequeños riachuelos alimentaban orillas
salpicadas de margaritas…Cientos de tipos diferentes de flores se mezclaban con
la hierba fresca, un indescriptible perfume correteaba en el cálido aire del
verano….
La
rosa
Medité
que soñar es amargo. Quien no desea no tiene nada por lo que luchar, como
consecuencia no hay fracaso, no te invade la derrota. En el sendero, sentía la
belleza que me rodeaba, la sensación de vida, pero también y debido a mi
incapacidad para cumplir mis sueños sentía la desdicha. Llegado a este punto
tropecé con una hermosa joven que, sin las presentaciones de rigor, comenzó a
hablarme como si me conociera de toda la vida:
-
¿Qué
es lo que te gusta de aquí?
-
¿Eh?
Pues no lo sé- Recorrí con la mirada todo el espacio y al rato la fijé- Aquel
rosal.
-
Buena
elección…Las rosas son extraordinarias, no sé de nadie que por el dolor
que las espinas puedan causar dejase de
coger una. La joven se acerco al rosal y arrancó una de las flores. De uno de
sus dedos brotó una gota de sangre. Ella arqueó los labios en una dulce
sonrisa: Conseguir algo no es fácil, hay que sufrir para lograrlo, de esta forma
la vida adquiere sentido. Dicho de otro modo el dolor no puede arrancarte de
tus sueños porque forma parte de ellos. La rosa es como la esperanza, causa un
poquito de daño poseerla pero es gratificante. Toma quédatela…
Y
sin más la joven desapareció. Tenía la sensación de haber vivido la escena de
una obra de teatro “in situ”. Unas bonitas palabras pensé mientras seguía
caminando y, en verdad y desde una percepción occidental eran bonitas y alentadoras.
Ahora bien, si Buda la escuchase…
Dos
caminos
(Primera parte)
Estaba
ilusionado con el aporte de “la joven de las rosas”, aunque sus palabras por si
solas no eran una solución a mis problemas. De pronto me encontré con que el
camino se dividía en dos. Uno de ellos se presentaba con un letrero “Ciudad de los
sueños” y una flecha. El otro no tenía cartel. Era evidente que debía marchar
por el primero, sin embargo algo en mi interior me inclinaba a tomar el otro.
Al fin decidí sentarme a orillas de un lago.
El
lago
-
Buenos
días, caminante.
-
Buenos
días- miré alrededor buscando al dueño de la voz. No había nadie- ¿Quién habla?
-
yo.
Miré
a ambos lados
-
Aquí,
abajo.
Baje
la mirada. Agua.
-
¿Dónde?
-
¡Aquí!!Holaa…!-
Y el agua me salpicó las rodillas.
-
¿Tú?
¿El agua? ¿El lago?
-
Aja
-
Vaya
he visto cosas raras en mi vida, pero esta me supera. Nunca he oído hablar a un
lago…
-
Nunca
te has molestado en escucharnos
-
Si
tu lo dices, no me apetece discutir… ¿Quieres algo?
-
Sí,
hablar un rato, me aburro, no suele pasar mucha gente…Con lo bello que soy, ¿verdad?
-
Bueno,
no eres feo-Qué demonios estaba haciendo. ¿Estaba delirando? Había comido y
bebido hacía poco, dormía bien, y no hacía tanto sol como para tener una
insolación.
-
Soy
bello, lo sé. Pero nadie viene a verme. Me aburro. Los peces no son de mucho
conversar, y la gente que pasa por aquí siempre tiene prisa, como mucho se dan
un chapuzón y siguen su camino. No me parece agradable hablar con gente que me
muestra sus vergüenzas, se revuelca dentro de mí y se marcha sin darme las
gracias.
Por
un momento dude si mis pies le molestarían.
-
¿Qué
camino vas a tomar? Estabas leyendo el letrero, ¿verdad?
-
Sí,
creo que he de tomar ese.
-
¿Por
qué no él que no tiene cartel?
-
Pues
porque no sé donde lleva ese y porque yo
voy a la ciudad de los sueños.
-
Pero,
distintos caminos pueden llevar a un mismo lugar, ¿no?
-
Posiblemente,
pero es más seguro y lógico seguir uno señalizado.
-
Claro,
es la norma.
-
Exacto,
contesté. - Se notaba que no hablaba con nadie, pero yo tampoco así que le deje
continuar. Durante las dos horas que sucedieron a nuestro encuentro no dejó de
exclamar, dudar y contarme historias de pájaros y peces, de la tierra que cubría
y del cielo que lo amamantaba…
-
Así
que cuando aquel pájaro murió me sentí bien, ya no volvería a meter su pico
dentro de mi alcanzando a los peces. Puede que hablen poco, pero forman parte
de mí, he aprendido a quererlos…Hummmm, por cierto…
-
-¿Si?-dije
algo cansado.
-
Volviendo
al tema inicial. ¿Quién dice que lo señalizado sea lo correcto? Quizás aunque
ese sea el camino puede estar cortado.
-
¿Lo
está?- Pregunté
-
No
lo sé. No me muevo de mi sitio, es
difícil saberlo.
-
¿Has
visto a alguien volver y coger el otro camino?
-
No,
no suelo prestar atención a los que me ignoran
-
¡Qué
egocéntrico!
-
Psst,
lo justo.
Mire
al cielo estaba anocheciendo.
-
Lo
mejor es que duerma un poco.- Sonreí- No hablas de los caminos, ¿verdad?
Las
orillas se llenaron de espuma, el lago reía. - Muy bien no se te escapa una.
-
Según
tu el otro camino es mejor, ¿por qué?
-
Yo
no he dicho eso
-
¡Oh,
lago!-Exclamé- No me extraña que nunca escuchase a los de tu especie, sois unos
parlanchines que no sabéis decir nada sin andaros por las ramas, ¡qué tranquilo
he vivido sin vosotros!
-
-La
espuma aumentó- ¿Cómo te llamas?
-
Salvador
-
Salvador,
eres tú quien ha de hallar una respuesta, pero escucha, no siempre el camino
indicado es el idóneo, un letrero no indica un destino. No encontrarás tu sueño
por el camino que pretendes ir, aunque muchos han pasado por allí, tú no eres
como ellos. ¿Sabes a que me refiero?
Instintivamente
mire mis manos- Sí, lo se.
-
¿Cuándo
tus manos te han ayudado a andar? ¿Cuándo te han dado de comer o proporcionado
un sueldo que te permitiese dormir en una cama?
-
Nunca-
Suspiré
-
Si
no te han conseguido las necesidades básicas, ¿cómo te ayudarán a alcanzar tus
anhelos?
-
Entonces…¿Qué
debo hacer?
-
No
lo se. Es tarde, estoy cansado de tanto hablar. Buenas noches, Salvador.
-
¡No
me dejes así!
Silencio.
Permanecí con la mente en blanco hasta que llego el alba, para entonces la
decisión estaba tomada. El camino que carecía de letrero era el mío.
Dos
caminos.
(Segunda parte)
Y
fue entonces cuando mi sueño se hizo realidad, como si de una inspiración
divina se tratase mi boca pronuncio las palabras: ¡Mis pies!
Tan
simple afirmación. Tan estúpida al pronunciarla en alto. Pero, tan cierta. Mis
pies me llevaban donde necesitaba, con ellos obtuve un trabajo que me
proporcionó comida y techo. Era a ellos a quien debía pedirles que hiciesen mi
sueño realidad. Y esta era la razón por la que ir por el camino señalizado sería
una pérdida de tiempo. Yo no puedo pintar con las manos. ¡Distintos caminos
pueden llevar a un mismo lugar!
La
tarea de educar a mis pies en tan sicodélico propósito fue más sencilla de lo
esperado, como si siempre hubiesen sabido crear, mis pies se movían con rapidez
y sentimientos en lienzos donde mis manos no habían hecho más que rayas
infantiles exentas de arte. La fuerza y fluidez
de mis pies dieron a luz obras maravillosas…
..........continuará..............

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